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INDIGNACION EN HIJAR POR QUE NO SE ARREGLA LA IGLESIA PARROQUIAL. lacomarca.net

 

 

 

 

 

El Ayuntamiento ha enviado una propuesta a la DGA en la que se ofrece a adelantar el dinero para que las obras comiencen este verano y «evitar daños personales». 

Los vecinos de Híjar se han cansado de esperar y han denunciado el peligro que supone el estado de la iglesia Santa María La Mayor, cerrada desde 2007, por riesgo de derrumbe. Varios propietarios de las casas colindantes han denunciado su situación de riesgo constante. Como ha sido el caso de esta semana, después de un temporal de viento y lluvia, varias viviendas se ven anegadas de rocas procedentes del muro que separa el cerro sobre el que se levanta la iglesia y la zona residencial.

La reparación de la iglesia cuesta 740.653,93 euros que corresponden pagar al Gobierno de Aragón en un 80%, y en un 20% al Ayuntamiento y Arzobispado de Zaragoza. Las obras que fueron licitadas el 3 de junio fueron paralizadas a comienzos de año por una Orden del Consejero de Obras Públicas del Gobierno de Aragón, Alfonso Vicente, quien anunció hace dos semanas en las Cortes, que «comenzarán a principios de 2012». Para el alcalde, Luis Carlos Marquesán, es tarde y desde el equipo de gobierno el miércoles se envió una propuesta a la DGA por la que el Consistorio se ofrece a adelantar el dinero para que se actúe en verano. La DGA deberá devolver su parte en tres anualidades.

Mientras tanto los vecinos han repartido hojas para recoger firmas en los establecimientos del pueblo. Otra opción que se baraja, y que se ha fraguado en Facebook, es la de llevar a cabo algún tipo de reivindicación en la noche de Jueves Santo. Las opiniones están divididas pero el Ayuntamiento tiene claro que «ni nosotros ni cuadrillas con las que hemos hablado vamos a apoyarlo. Es perjudicar nuestro momento y creo que hay más días y maneras de hacerlo», añadió Marquesán.

Rocas sobre el tejado
Para uno de los vecinos afectados, Vicente Gómez, «están mareando la perdiz porque primero se adjudica una subvención, luego la DGA la retira y te quedas con cara de tonto. ¿Qué nos queda?». El mismo pesar comparte José Manuel Lanuza, que rehabilitó su casa hace más de veinte años. «En 1987 empecé a restaurarla y entonces avisé de cómo estaba el muro. Puse una malla y cada vez que veo que hay un piedra desprendida, hago un andamio y la quito», afirmó. Este vecino evitó así lo que no pudo Vicente Gómez hace tres años, cuando acababa de comprar su vivienda y comenzó a reformar y enormes rocas se vinieron abajo. «No dejo que nadie salga al patio y no pasó nada pero cada vez que llueve caen más», aseguró con resignación. «Hablan alegremente de 2012 pero ¿quién sabe si la iglesia aguantará?», concluyó.

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